Acúfenos, tinnitus o pitidos en el oído: consecuencias psicológicas

Pueden crear las redes sociales dependencia emocional

Los acúfenos o tinnitus es una afección que padecen muchísimas personas en el mundo. Más de la que pensamos. Sin embargo, a día de hoy, es una enfermedad que mucha gente no conoce y no se imagina las consecuencias psicológicas que puede provocar este pitido en el oído. Vamos a contarte todo sobre esta enfermedad.

¿Qué es el acufeno o tinnitus?

Los acúfenos o tinnitus son aquellos sonidos que se escuchan pero que no se producen por ningún agente externo. Además, estos pitidos o sonidos en los oídos pueden generar un gran malestar ya que pueden crear desorientación, trastornos del equilibrio, dolor, ansiedad, depresión. Puede llegar a ser incapacitante. Aunque no siempre sea así.

¿Cómo se origina la tinnitus o acúfenos?

Los ruidos son creados por el sistema vascular. Este tipo de acúfenos son conocidos como “acúfenos objetivos” y suponen hasta el 5% de los casos. Existen también los acúfenos subjetivos, los que no tienen un origen contrastable, no existe un origen claro y esto da lugar a diferentes teorías que intentan explicar por qué hay personas con esta sintomatología.

¿Qué consecuencias psicológicas tiene la tinnitus o acúfenos?

La ansiedad es la principal consecuencia de la tinnitus. Aunque todavía no se sabe a ciencia cierta si esta es consecuencia de la tinnitus o es la tinnitus consecuencia de la ansiedad.

Además de la ansiedad, otras consecuencias de la tinnitus pueden ser:

 

  • Frustración. Tener ese ruido constante y no encontrar remedio puede ser frustrante.
  • Ira. A causa de esa frustración podemos además estar más irritables.
  • Sentimientos de desesperanza. No tener la certeza de que vayamos a encontrar una cura para este problema crea desesperanza.
  • Soledad. Las personas que sufren esta patología suelen aislarse.
  • Baja autoestima. Estos síntomas pueden hacer que se haga una evaluación negativa de uno mismo.
  • Depresión. Todo lo anterior puede generar depresión o elevados sentimientos de tristeza.

 

Por tanto, si sientes o escuchas ruidos o pitidos que nadie más escucha, puede que tengas tinnitus o acúfenos, acude a un profesional que te lo valore.

 

 

 

¿Pueden crear las redes sociales dependencia emocional?

Pueden crear las redes sociales dependencia emocional

Las nuevas tecnologías, entendiendo dentro de ellas a las redes sociales, se han convertido en una forma casi indispensable de interacción con el resto del mundo.

Hace algunos años, cuando se terminaba una relación de pareja o con un amigo, se cumplía un período de duelo en el que la ausencia de contacto favorecía la reconstrucción de la vida de la persona de una manera equilibrada.

Sin embargo, en la actualidad siempre existe la posibilidad de saber algo de la otra persona a través de las redes sociales, lo que puede favorecer la dependencia emocional.

¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional es un tipo de trastorno que define el vínculo permanente y excesivo con otra persona. En la mayoría de los casos se atribuye a las relaciones de pareja, aunque también puede encontrarse en otro tipo de relaciones como las de amistad o familiares.

¿Cómo contribuyen las redes sociales a la dependencia emocional?

El hecho de poder controlar de una manera más o menos exhaustiva a la otra persona favorece que se perpetúe el vínculo de dependencia emocional.

Tanto es así, que en los últimos años, este tipo de casos están aumentando en las consultas. Las redes sociales están suponiendo un impedimento para la deshabituación de las personas. Los expertos aseguran que las redes sociales (Facebook, WhatsApp, Instagram, etc) facilitan la dependencia emocional hasta el punto de que esta puede convertirse en una patología.

Tratamiento

El tratamiento contra la dependencia emocional es similar al de cualquier otro tipo de adicción: la deshabituación y la reconstrucción de la vida y los hábitos son elementales para que se produzca la independencia de la persona y que logre salir del círculo vicioso de la dependencia.

Para ello, lo más adecuado es buscar la ayuda de un profesional que brinde a la persona el apoyo necesario y las estrategias que le ayuden a lograrlo. 

Cómo nos afectan los traumas emocionales

trauma emocionalEn nuestra vida existen multitud de situaciones traumáticas que nos llevan a experimentar diferentes respuestas emocionales: pérdidas de seres queridos, accidentes, abusos… Estas vivencias quedan impregnadas en nuestra mente, provocando (en ocasiones) una serie de traumas emocionales.

La influencia del trauma en nuestra vida

Sea cual sea el trauma que estemos experimentando, independientemente de su origen, afecta a nuestra vida produciendo cambios importantes en la forma de comportarnos, de relacionarnos con los demás y de afrontar nuestra actitud ante el mundo que nos rodea.

Dependiendo de la situación que hayamos vivido, de nuestra personalidad y de las herramientas que tengamos para afrontarla, reaccionamos a los traumas de formas distintas. Algunas de las respuestas más comunes son:

-       Estrés postraumático. Se produce cuando la persona revive una y otra vez la situación que le llevó a desarrollar el trauma. Los recuerdos de esta situación son constantes, haciendo que sufra de forma continua una situación de malestar y angustia.

-      Ansiedad. Suele estar vinculada al miedo y a la incapacidad para realizar ciertas actividades. Este sentimiento va acompañado en muchas ocasiones de un estado de nerviosismo, preocupación o tensión por cosas que están por venir.

-      Depresión. Algunos de los síntomas principales de la depresión son la tristeza, el desinterés generalizado por todo, la falta de energía, el cansancio constante o la sensación de que las cosas no van a mejorar nunca.

-      Aislamiento. El miedo por volver a experimentar una situación parecida a la que dio origen al trauma puede hacer que la persona decida alejarse de los demás, llevándola al aislamiento social.

La terapia psicológica puede ayudar a gestionar estas emociones, poniendo a tu disposición las herramientas necesarias para gestionar tus traumas, aprender a vivir con ellos y no dejar que estos controlen tu vida.

Los 5 rasgos que determinan tu personalidad

Los 5 rasgos que determinan tu personalidadSomos tan únicos como iguales. Los estudios en ciencias como la psicología, la sociología o la medicina buscan patrones generales de funcionamiento, ya sean patrones mentales, conductuales o fisiológicos para utilizarlos en sus análisis y terapias. Dentro de esta generalidad de patrones, cada persona es única pues en ella se combinan una gran cantidad de variables. Parte de nuestra individualidad psicológica viene determinada por los rasgos de nuestra personalidad.

La personalidad determina los comportamientos de cada persona ante situaciones similares. Se puede decir que existen cinco grandes rasgos. Estos rasgos, también denominados dimensiones de la personalidad o los factores principales, son grupos de características amplias que incluyen otras cualidades o características de mayor concreción.

Los cinco rasgos o factores de personalidad se pueden resumir en el acrónimo OCEAN, derivado de las iniciales en inglés de los términos que los definen. Dentro de estos grandes grupos las personas puntúan dentro de una escala. Ningún factor es bueno o malo per se. Veamos estos cinco grandes grupos.

Apertura a nuevas experiencias (Factor O de personalidad)

En este punto se describe el grado en el que una persona está abierta a vivir y experimentar nuevas experiencias. A una persona que tiene alto este factor le gusta salir de la rutina y busca nuevos estímulos intelectuales. En el nivel bajo de esta escala estarían aquellas personas cerradas al cambio, que se encuentran a gusto en su zona de confort.

La responsabilidad (Factor C de personalidad)

En este factor se valora alto el grado de foco en sus objetivos. El trabajo centrado, concentrado y organizado en alcanzar sus metas. En el punto bajo de la escala de este rasgo estarían las personas con poco autocontrol, que no finalizan o dejan a medias sus proyectos.

Extraversión (Factor E de personalidad)

Puntúan alto en este factor las personas extrovertidas, abiertas y que se desenvuelven bien en entornos sociales. El contrapunto sería una persona introvertida, que no necesita de esa sociabilidad para estar a gusto o que la disfruta en grupos reducidos.

Amabilidad (Factor A de personalidad)

En este grupo se valora alto a personas respetuosas, tolerantes y modestas. Normalmente están dispuestas a ayudar y se consideran como personas de confianza. Obtienen una baja puntuación en este factor aquellas personas que no muestran empatía, son poco sensibles, egoístas y generalmente egocéntricas.

Neuroticismo (inestabilidad) o estabilidad emocional (Factor N de personalidad)

Hace referencia a la actitud en la que afrontan las distintas dificultades o circunstancias nuevas en la vida. Las personas con puntuación alta en este factor afrontan los problemas con gran objetividad y entereza, lo que les permite salir fortalecidas de situaciones complejas o difíciles. El contrapunto de este factor de personalidad serían aquellas personas con inestabilidad emocional, que viven en continua tensión y con preocupación que los incapacita para sobrellevar las dificultades que les puedan surgir en la vida.

En psicología terapéutica es fundamental conocer estos patrones mentales para poder realizar una terapia. Sin embargo, dentro de los patrones existe un amplio rango de diversidad es por esto que cada caso debe ser tratado por el psicólogo de forma individual y grandes principios generales readaptados y reconducidos para cada paciente.

¿Qué es el síndrome del impostor y cómo superarlo?

que es el sindrome del impostor y como superarlo ¿Has sentido que tu puesto en la empresa es desmerecido? ¿Piensas que ese proyecto que has dirigido y que te valoran tan positivamente no es para tanto? ¿Consideras que tus logros son mayormente debido a la suerte y no a tu valía personal o profesional? Si te sientes así y piensas que tus éxitos no te pertenecen es muy probable que sufras del síndrome del impostor.

El síndrome del impostor (también denominado por algunos autores como síndrome del fraude) es un trastorno psicológico que impide que personas exitosas (especialmente en el ámbito profesional) asimilar su éxito como un logro fruto de sus capacidades de trabajo o intelectuales y lo achacan a factores externos, ajenos a ellos. Pero, además, parte de la angustia de estas personas radica en que anticipan que en cualquier momento se puede desvelar esta circunstancia y quedar expuestos como unos farsantes. Este síndrome, que afecta a personas altamente exitosas, tiene una mayor incidencia en trabajadores de entre 18 a 34 años y, con diferencia, lo sufren un mayor porcentaje de mujeres que de hombres.

Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Qué causa el síndrome del impostor en personas con gran éxito profesional?

Son varios los factores que influyen en el desarrollo de este trastorno pero una de las razones que afecta a más de un tercio de las personas con síndrome del impostor es la inseguridad, dudar de sus capacidades y su competencia personal y profesional. Otros motivos también bastante comunes que han revelado las personas afectadas son: recibir críticas externas (que los hacen dudar de sus capacidades); compararse con otros compañeros de éxito (no se valoran lo suficiente y siempre salen perdiendo en la comparativa); tener que solicitar ayuda para realizar su trabajo.

Estas causas dan lugar a distintos perfiles de personas con el síndrome del impostor:

  • Personas perfeccionistas que tienen que hacerlo todo bien y a la primera. Dentro de este grupo también podríamos incluir, como relacionados, aquellos que necesitan controlar y conocer exhaustivamente todo lo que hacen; esto, además de causarles un desgaste, también les hace perder eficiencia.
  • Profesionales muy capaces pero muy individualistas. Les cuesta pedir ayuda y, si lo hacen, ya no valoran los logros conseguidos.
  • Individuos con baja autoestima, aunque el exterior los valore (a ellos o su trabajo) ellos no se perciben como algo valioso.
  • Personas que quieren abarcarlo todo y, evidentemente, al no conseguirlo también se sienten frustrados e incapaces.

Como cualquier trastorno psicológico, el síndrome del impostor puede tratarse mediante terapia psicológica. El primer paso es identificar la patología, indagar sobre las posibles causas y actuar en función de las características de cada individuo. Si crees que tienes el síndrome del impostor no dudes en contactar con un psicólogo que te ayude a gestionar y superar tu miedo a ser considerado como un fraude.

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