¿Cómo funciona la mente de los agresores sexuales?

Cómo funciona la mente de los agresores sexualesAntes de comentar las características de la mente de un agresor sexual es importante diferenciar entre los agresores circunstanciales, personas que realizan una agresión puntual en un momento y circunstancias concretas, de aquellas personas que realizan la agresión sexual de forma rutinaria y la buscan como parte de su comportamiento habitual. Estos últimos son violadores reincidentes, ya que “necesitan” de la agresión para su satisfacción sexual. Ambas situaciones son igualmente reprobables, pero la forma de pensar de ambos tipos de violadores es diferente. En esta entrada nos centraremos en los últimos.

Algunas características de los agresores sexuales recurrentes son:

  • Los agresores sexuales son principalmente hombres que actúan sobre mujeres y niños. La sensación de poder sobre ellos les estimula para cometer la agresión.
  • Los agresores sexuales patológicos sólo consiguen la satisfacción sexual si el acto lo realizan a través de una agresión sexual. Buscan la sensación de poder, la agresividad y lucha, y el sometimiento de la víctima.
  • Los agresores sexuales suelen presentar disfunciones emocionales en sus relaciones con el resto de personas. Dificultades de comunicación, inseguridad y baja autoestima y pocas habilidades sociales son algunas de sus características.
  • Una de sus principales características es la incapacidad de empatizar con la víctima, es decir, de ponerse en el lugar de la persona agredida. El deseo sádico y la ira son especialmente peligrosos en sus actuaciones.
  • Tienen una conducta adictiva. El placer que sienten al realizar una violación o agresión sexual refuerza su conducta, buscando nuevas maneras de volver a agredir.
  • El placer al cometer la agresión (adicción) es más fuerte que el miedo a ser detenidos por las fuerzas de seguridad, lo que los hace especialmente peligrosos. De hecho, en algunos casos, la posibilidad de ser pillados los estimula.
  • Los agresores sexuales presentan distintos tipos de trastornos psicológicos: trastornos obsesivo-compulsivo, trastorno disociativo de identidad, estrés postraumático, etc.
  • Un elevado número de agresores sexuales sufrieron de abusos (físicos o psíquicos) durante su infancia. Por esto, entre otras razones, es también tan importante el cuidado y terapia psicológica de niños maltratados.

La rehabilitación de un agresor sexual

Uno de los principales problemas de los agresores sexuales es la alta tasa de reincidencia.

La rehabilitación de un violador es un tema que, desgraciadamente, sale al debate público cada vez que escuchamos sucesos relacionados con nuevas agresiones realizadas por violadores que han salido de la cárcel con un permiso penitenciario o bien que han cumplido ya su condena por una agresión sexual previa.

Las estadísticas indican que el tratamiento psicológico de los agresores sexuales puede reducir en un 10% las probabilidades de reincidir con nuevas agresiones sexuales. Desgraciadamente este porcentaje resulta muy bajo teniendo en cuenta las graves consecuencias de sus actuaciones sobre las víctimas, tanto físicas (en muchos casos incluso de muerte) como psicológicas. Para las víctimas resulta tan importante una atención psicológica ante el trauma sufrido como la sensación de estar arropada y protegida por la sociedad y por las leyes.

¿Eres adicto al móvil? Los 10 síntomas que te lo dirán

Eres adicto al móvilEl teléfono móvil se ha convertido en una herramienta imprescindible en nuestro día a día. Más allá de utilizarlos simplemente para comunicarnos, los smartphones se han convertido en una herramienta multiusos que utilizamos para numerosas actividades: despertador, agenda de trabajo, leer las noticias, consultar el correo electrónico, mirar las redes sociales y un largo etc.

 La infinidad de servicios que nos aporta el móvil hace que sea difícil prescindir del mismo. Pero, ¿qué pasa si utilizamos el móvil de forma constante? ¿Cuándo pasa a convertirse en un trastorno de adicción?

La dependencia al móvil se manifiesta cuando el uso del mismo es excesivo, inadecuado y existe una necesidad incontrolada de estar pendiente del teléfono. Las personas con adicción al móvil o Nomofobia presentan un miedo irracional a estar sin el teléfono móvil. Estas personas sufren un grado de ansiedad y malestar excesivo cuando por alguna situación, cuando el móvil está apagado, fuera de cobertura, sin batería o lo olvidan en algún sitio, están desconectados del teléfono por un tiempo.

 Y tú, ¿estás enganchado al móvil? estas son 10 señales que te dirán si tienes dependencia al móvil.

1. Tienes la necesidad de tener el teléfono siempre cerca.

2. Cuando se está acabando la batería del móvil o no tienes cobertura te sientes nearvioso o irritado.

3. Entras en pánico si lo pierdes de vista aunque sean unos segundos.

4. Consultas el móvil de forma compulsiva, aunque no estés esperando ninguna llamada, mail o mensaje.

5. El móvil interfiere en tus actividades cotidianas o en tu concentración cuando estudias o trabajas.

6. Lo primero y último que haces al comenzar y al acabar el día es consultar el móvil y no te separas del mismo ni para dormir. Incluso consultas el teléfono si te levantas por la noche para ir al baño.

7. Consultas el móvil mientras realizas otras tareas en las que está prohibido su uso, por ejemplo cuando conduces.

8. Sacrificas horas de sueño para estar con el teléfono móvil.

9. Consultas constantemente el teléfono cuando estás en una reunión con familiares o amigos.

10. Pierdes el sentido del tiempo y aplazas tareas importantes por utilizar el móvil.

 Según distintos estudios se estima que más de un 50% de los usuarios de móvil son dependientes del mismo. Para no desarrollar adicción al móvil no es necesario prescindir del teléfono, cosa que en la sociedad actual es además algo bastante complejo, sino hacer un uso controlado y responsable del mismo. Así que atentos a estos diez síntomas y, antes de que el móvil se convierta en una adicción, ¡toma medidas!

Propósitos de año nuevo: Claves para cumplirlos

Propósitos de año nuevo Claves para cumplirlosEstamos rozando los últimos días del año. Son unas fechas muy típicas para que hagamos nuevos propósitos para el nuevo año. Si realmente queremos cumplir estos propósitos de Año Nuevo primero debemos pararnos y pensar un poco para que realmente se conviertan en un hecho y no se queden sólo en una buena intención.

En muchas ocasiones, cuando se comentan los propósitos de Año Nuevo o se nos pregunta por ellos empezamos a soltar las ideas más típicas o generales en la mayoría de los casos: ir más al gimnasio, hacer dieta, no dejar las cosas para última hora, usar más la agenda, visitar más a mis tíos, no discutir tanto… pero, ¿son estos los propósitos que realmente debemos hacernos? Además, ¿creemos que así, sin más, solo enumerándolos, vamos a ser capaces de cumplirlos?

Aquí os damos unas pautas que os ayudarán a cumplir con vuestros propósitos de año nuevo.

1. Tómate un tiempo de reflexión para hacer tus propósitos de año nuevo…y ¡haz una lista! Puede que en el trajín de las Navidades y el Año Nuevo realmente no te lo permitan, pero seguro que tienes algunos días de vacaciones o un ratito para pensar en ti y lo que quieres conseguir.

2. Son tus propósitos, así que eres tú quien debe modificar tus hábitos, tu conducta o tu actitud…no pretendas cambiar a otras personas. Piensa en qué debes hacer tú para, por ejemplo, mejorar la relación con tu padre, madre o tus hijos; o para tener tiempo de hacer más ejercicio.

3. Tus propósitos no deben ser una gran lista. Tras reflexionar y pensar en lo que queremos modificar en nuestro comportamiento o actitud para el próximo año no debemos marcarnos demasiadas metas. Además es posible que cambiando algunas cosas consigamos mejorar otros aspectos. Por ejemplo, un propósito puede ser no tomarnos tan mal las críticas. Si conseguimos cambiar esto seguro que además obtenemos otros beneficios.

4. Además de pensar el propósito, piensa también en cómo vas a hacerlo y si es factible. No podemos sólo pensar en que quiero perder peso. Adelgazar es un propósito perfecto para nuestra salud si tenemos sobrepeso. Para conseguirlo piensa también en cuáles son los cambios que debes hacer para ello. Y date tiempo para ir modificando los distintos aspectos.

5. Márcate metas o propósitos reales. Si los cambios son demasiado ambiciosos y no los conseguimos en los primeros meses del año, entre enero y principios de marzo, nos frustraremos y abandonaremos ese propósito por inalcanzable. Volviendo al ejemplo de la dieta, que tu propósito no sea quiero adelgazar 20 kg en 3 meses, porque es probable que no lo consigas; y si lo consigues porque has hecho una dieta muy drástica, no te va a servir de nada, incluso puede que empeore tu salud.

6. Si queremos cumplir los propósitos de año nuevo no nos propongamos cambios radicales. Si llevamos tres años sin ir al gimnasio, no pretendamos ir todos los días dos horas. Mejor marcarnos un plan menos ambicioso y que podamos cumplir, ya habrá tiempo de ir incrementando los días y las horas o incluso de prepararnos para un “ironman” o “ironwoman”.

Aunque somos exactamente los mismos el 31 de diciembre que el 1 de enero, el cambio de año es una fecha que psicológicamente nos ayuda a marcar puntos de inflexión para cambiar conductas, actitudes o hábitos en nuestras vidas. Realmente es un buen momento para plantearnos nuevos propósitos de Año Nuevo que nos lleven a reflexionar y pensar qué queremos modificar en nuestra vida y que nos ayuden a sentirnos mejor con nosotros mismos y con los demás.A

Evaluación y tratamiento del TDAH

Evaluación y tratamiento del TDAHEl término TDAH, acrónimo de trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es un término que ha ido cobrando cada vez más relevancia y notoriedad en los centros escolares, tanto colegios como centros de educación secundaria. Los chicos y chicas con TDAH suelen presentar dificultades en el aprendizaje, que pueden ser más o menos importantes dependiendo del grado. Sin embargo, queremos hacer notar que el TDAH no es un trastorno exclusivo de niños; el porcentaje de adultos diagnosticados es de un 1,4%, aunque se estima que el porcentaje real en la población rondaría el 4,4%. Este desfase se debe posiblemente a que no fueron diagnosticados en edad infantil o adolescencia, cuando la sintomatología afecta especialmente al aprendizaje, quedando los síntomas más enmascarados en la etapa adulta.

En ocasiones algunos términos se utilizan con demasiada ligereza, como en frases del tipo “este niño se mueve mucho; es hiperactivo” o “le hablo y no me escucha; tiene déficit de atención”. Para un correcto diagnóstico de TDAH se requiere de una serie de pruebas y evaluaciones muy concretas que permiten determinar la existencia o no de este problema.

Diagnóstico del TDAH

El TDAH se caracteriza por un patrón persistente de inatención, exceso de actividad e impulsividad. Dentro de TDAH podemos distinguir tres subtipos: TDAH-I, en el que predomina la inatención y desorganización; el hiperactivo-impulsivo; y el combinado (TDAH-C), donde se da tanto la situación de inatención como exceso de actividad e impulsividad. Para un correcto diagnóstico se debe realizar una rigurosa evaluación de los tres parámetros clínicos: inatención, hiperactividad e impulsividad. El diagnóstico positivo en TDAH requiere que se cumplan 6 de los 9 síntomas de desatención, hiperactividad o impulsividad que se evalúan, además de darse en diferentes ambientes, por ejemplo, en la casa y en el entorno escolar.

Tratamiento del TDAH

Los pacientes diagnosticados con TDAH tendrán dificultades para organizar el trabajo y planificarse, mantener la atención, además de dificultades notorias para autorregular su comportamiento por disfunción del control inhibitorio. Por ello es necesario un tratamiento de este trastorno. El tratamiento del TDAH tiene una componente farmacológica y un segundo componente terapéutico y de intervención psicoeducativa, con el fin de que los estudiantes con esta dificultad no estén desfavorecidos en la evolución de su aprendizaje.

Los psicofármacos utilizados en el tratamiento del TDAH tienen como finalidad incrementar los niveles de dopamina y noraderelina para mejorar el funcionamiento de las zonas o áreas cerebrales implicadas en este trastorto (córtex prefrontal). Estos tratamientos requieren de un ajuste fino de la dosis que se irá modificando en función de cada niño, sus características físicas y el efecto que esté dando en cada paciente. También deben evaluarse la aparición de efectos secundarios.

En niños es muy importante la correcta evaluación y diagnóstico del TDAH para iniciar el tratamiento psicológico con terapias cognitivo-conductuales y el apoyo en medicación para el TDAH. Esto será fundamental para que el chico pueda conseguir un correcto desarrollo social y cognitivo y logre alcanzar un aprendizaje significativo durante la etapa escolar.

Psiquiatra o psicólogo: ¿A quién consultar?

Psiquiatra o psicólogoAunque en ambos casos se trata de especialidades relacionadas con la “psique”, nuestra mente, un psiquiatra y un psicólogo no son lo mismo ni realizan las mismas funciones, aunque sí pueden, y deben en caso necesario, trabajar de forma colaborativa.

¿Psiquiatra o psicológo?

Simplemente por aclarar las diferencias entre estos dos especialistas, os indicamos qué es cada uno de ellos. Para empezar un psiquiatra es un médico, licenciado o graduado en medicina, y que ha realizado la especialización en psiquiatría, un campo de la medicina especializado en enfermedades mentales y el tratamiento de los enfermos. Por su parte un psicólogo ha realizado su formación como licenciado o graduado en psicología y posteriormente puede haber hecho la especialización en psicología clínica. El psicólogo clínico está especializado en el tratamiento terapéutico de enfermedades mentales así como en desórdenes mentales o de comportamiento, así como para trabajar sobre las emociones y percepciones de sus pacientes, promoviendo su bienestar psicológico y su salud.

De acuerdo, pero en caso de tener algún problema de salud mental, ¿a quién debo consultar?

Los psiquiatras son médicos y tratan con enfermedades, realizan una evaluación y un diagnóstico de una enfermedad y prescriben un tratamiento. Dentro del tratamiento se pueden incluir los psicofármacos, que sólo pueden ser prescritos por el psiquiatra, así como terapia o intervención psicológica. Los psicólogos pueden igualmente realizar el diagnóstico y además llevar a cabo la psicoterapia, aunque no pueden prescribir medicación. Muchos psiquiatras, una vez diagnosticado el problema o enfermedad, y dependiendo del caso, derivan sus pacientes al psicólogo para un tratamiento de psicoterapia, al tiempo que ellos dirigen la administración de psicofármacos. Por otro lado, el psicólogo también puede derivar a sus pacientes al psiquiatra si considera que es necesario un tratamiento farmacológico o se trata de una enfermedad mental que requiere la actuación específica del psiquiatra. En cualquiera de los dos casos el psicólogo complementaría la administración de psicofármacos con la terapia psicológica.

En el caso de problemas mentales graves, con alteraciones graves de comportamiento y la conducta que claramente pueden necesitar una primera intervención farmacológica nuestra primera consulta debe ser al psiquiatra. Si, por el contrario, notamos que no estamos bien mentalmente (ansiedad, depresión, angustia, etc.) y que quizá necesitamos ayuda para gestionar nuestra situación y nuestras emociones acudir de primeras al psicólogo puede ser lo más adecuado.

En caso de no tener claro a quién acudir con un problema mental podremos consultar tanto al psicólogo como al psiquiatra. La profesionalidad de ambos debe estar por encima de rivalidades mal entendidas y ser los suficientemente honestos como para que deriven el caso hacia el otro especialista, o para que trabajen de forma colaborativa en caso de ser necesario. Un psicólogo no debe dejar sin la medicación necesaria a un paciente si lo considera necesario, igualmente, un psiquiatra debe confiar el tratamiento de psicoterapia al psicólogo.

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