Propósitos de año nuevo: Claves para cumplirlos

Propósitos de año nuevo Claves para cumplirlosEstamos rozando los últimos días del año. Son unas fechas muy típicas para que hagamos nuevos propósitos para el nuevo año. Si realmente queremos cumplir estos propósitos de Año Nuevo primero debemos pararnos y pensar un poco para que realmente se conviertan en un hecho y no se queden sólo en una buena intención.

En muchas ocasiones, cuando se comentan los propósitos de Año Nuevo o se nos pregunta por ellos empezamos a soltar las ideas más típicas o generales en la mayoría de los casos: ir más al gimnasio, hacer dieta, no dejar las cosas para última hora, usar más la agenda, visitar más a mis tíos, no discutir tanto… pero, ¿son estos los propósitos que realmente debemos hacernos? Además, ¿creemos que así, sin más, solo enumerándolos, vamos a ser capaces de cumplirlos?

Aquí os damos unas pautas que os ayudarán a cumplir con vuestros propósitos de año nuevo.

1. Tómate un tiempo de reflexión para hacer tus propósitos de año nuevo…y ¡haz una lista! Puede que en el trajín de las Navidades y el Año Nuevo realmente no te lo permitan, pero seguro que tienes algunos días de vacaciones o un ratito para pensar en ti y lo que quieres conseguir.

2. Son tus propósitos, así que eres tú quien debe modificar tus hábitos, tu conducta o tu actitud…no pretendas cambiar a otras personas. Piensa en qué debes hacer tú para, por ejemplo, mejorar la relación con tu padre, madre o tus hijos; o para tener tiempo de hacer más ejercicio.

3. Tus propósitos no deben ser una gran lista. Tras reflexionar y pensar en lo que queremos modificar en nuestro comportamiento o actitud para el próximo año no debemos marcarnos demasiadas metas. Además es posible que cambiando algunas cosas consigamos mejorar otros aspectos. Por ejemplo, un propósito puede ser no tomarnos tan mal las críticas. Si conseguimos cambiar esto seguro que además obtenemos otros beneficios.

4. Además de pensar el propósito, piensa también en cómo vas a hacerlo y si es factible. No podemos sólo pensar en que quiero perder peso. Adelgazar es un propósito perfecto para nuestra salud si tenemos sobrepeso. Para conseguirlo piensa también en cuáles son los cambios que debes hacer para ello. Y date tiempo para ir modificando los distintos aspectos.

5. Márcate metas o propósitos reales. Si los cambios son demasiado ambiciosos y no los conseguimos en los primeros meses del año, entre enero y principios de marzo, nos frustraremos y abandonaremos ese propósito por inalcanzable. Volviendo al ejemplo de la dieta, que tu propósito no sea quiero adelgazar 20 kg en 3 meses, porque es probable que no lo consigas; y si lo consigues porque has hecho una dieta muy drástica, no te va a servir de nada, incluso puede que empeore tu salud.

6. Si queremos cumplir los propósitos de año nuevo no nos propongamos cambios radicales. Si llevamos tres años sin ir al gimnasio, no pretendamos ir todos los días dos horas. Mejor marcarnos un plan menos ambicioso y que podamos cumplir, ya habrá tiempo de ir incrementando los días y las horas o incluso de prepararnos para un “ironman” o “ironwoman”.

Aunque somos exactamente los mismos el 31 de diciembre que el 1 de enero, el cambio de año es una fecha que psicológicamente nos ayuda a marcar puntos de inflexión para cambiar conductas, actitudes o hábitos en nuestras vidas. Realmente es un buen momento para plantearnos nuevos propósitos de Año Nuevo que nos lleven a reflexionar y pensar qué queremos modificar en nuestra vida y que nos ayuden a sentirnos mejor con nosotros mismos y con los demás.A

Evaluación y tratamiento del TDAH

Evaluación y tratamiento del TDAHEl término TDAH, acrónimo de trastorno por déficit de atención e hiperactividad, es un término que ha ido cobrando cada vez más relevancia y notoriedad en los centros escolares, tanto colegios como centros de educación secundaria. Los chicos y chicas con TDAH suelen presentar dificultades en el aprendizaje, que pueden ser más o menos importantes dependiendo del grado. Sin embargo, queremos hacer notar que el TDAH no es un trastorno exclusivo de niños; el porcentaje de adultos diagnosticados es de un 1,4%, aunque se estima que el porcentaje real en la población rondaría el 4,4%. Este desfase se debe posiblemente a que no fueron diagnosticados en edad infantil o adolescencia, cuando la sintomatología afecta especialmente al aprendizaje, quedando los síntomas más enmascarados en la etapa adulta.

En ocasiones algunos términos se utilizan con demasiada ligereza, como en frases del tipo “este niño se mueve mucho; es hiperactivo” o “le hablo y no me escucha; tiene déficit de atención”. Para un correcto diagnóstico de TDAH se requiere de una serie de pruebas y evaluaciones muy concretas que permiten determinar la existencia o no de este problema.

Diagnóstico del TDAH

El TDAH se caracteriza por un patrón persistente de inatención, exceso de actividad e impulsividad. Dentro de TDAH podemos distinguir tres subtipos: TDAH-I, en el que predomina la inatención y desorganización; el hiperactivo-impulsivo; y el combinado (TDAH-C), donde se da tanto la situación de inatención como exceso de actividad e impulsividad. Para un correcto diagnóstico se debe realizar una rigurosa evaluación de los tres parámetros clínicos: inatención, hiperactividad e impulsividad. El diagnóstico positivo en TDAH requiere que se cumplan 6 de los 9 síntomas de desatención, hiperactividad o impulsividad que se evalúan, además de darse en diferentes ambientes, por ejemplo, en la casa y en el entorno escolar.

Tratamiento del TDAH

Los pacientes diagnosticados con TDAH tendrán dificultades para organizar el trabajo y planificarse, mantener la atención, además de dificultades notorias para autorregular su comportamiento por disfunción del control inhibitorio. Por ello es necesario un tratamiento de este trastorno. El tratamiento del TDAH tiene una componente farmacológica y un segundo componente terapéutico y de intervención psicoeducativa, con el fin de que los estudiantes con esta dificultad no estén desfavorecidos en la evolución de su aprendizaje.

Los psicofármacos utilizados en el tratamiento del TDAH tienen como finalidad incrementar los niveles de dopamina y noraderelina para mejorar el funcionamiento de las zonas o áreas cerebrales implicadas en este trastorto (córtex prefrontal). Estos tratamientos requieren de un ajuste fino de la dosis que se irá modificando en función de cada niño, sus características físicas y el efecto que esté dando en cada paciente. También deben evaluarse la aparición de efectos secundarios.

En niños es muy importante la correcta evaluación y diagnóstico del TDAH para iniciar el tratamiento psicológico con terapias cognitivo-conductuales y el apoyo en medicación para el TDAH. Esto será fundamental para que el chico pueda conseguir un correcto desarrollo social y cognitivo y logre alcanzar un aprendizaje significativo durante la etapa escolar.

Psiquiatra o psicólogo: ¿A quién consultar?

Psiquiatra o psicólogoAunque en ambos casos se trata de especialidades relacionadas con la “psique”, nuestra mente, un psiquiatra y un psicólogo no son lo mismo ni realizan las mismas funciones, aunque sí pueden, y deben en caso necesario, trabajar de forma colaborativa.

¿Psiquiatra o psicológo?

Simplemente por aclarar las diferencias entre estos dos especialistas, os indicamos qué es cada uno de ellos. Para empezar un psiquiatra es un médico, licenciado o graduado en medicina, y que ha realizado la especialización en psiquiatría, un campo de la medicina especializado en enfermedades mentales y el tratamiento de los enfermos. Por su parte un psicólogo ha realizado su formación como licenciado o graduado en psicología y posteriormente puede haber hecho la especialización en psicología clínica. El psicólogo clínico está especializado en el tratamiento terapéutico de enfermedades mentales así como en desórdenes mentales o de comportamiento, así como para trabajar sobre las emociones y percepciones de sus pacientes, promoviendo su bienestar psicológico y su salud.

De acuerdo, pero en caso de tener algún problema de salud mental, ¿a quién debo consultar?

Los psiquiatras son médicos y tratan con enfermedades, realizan una evaluación y un diagnóstico de una enfermedad y prescriben un tratamiento. Dentro del tratamiento se pueden incluir los psicofármacos, que sólo pueden ser prescritos por el psiquiatra, así como terapia o intervención psicológica. Los psicólogos pueden igualmente realizar el diagnóstico y además llevar a cabo la psicoterapia, aunque no pueden prescribir medicación. Muchos psiquiatras, una vez diagnosticado el problema o enfermedad, y dependiendo del caso, derivan sus pacientes al psicólogo para un tratamiento de psicoterapia, al tiempo que ellos dirigen la administración de psicofármacos. Por otro lado, el psicólogo también puede derivar a sus pacientes al psiquiatra si considera que es necesario un tratamiento farmacológico o se trata de una enfermedad mental que requiere la actuación específica del psiquiatra. En cualquiera de los dos casos el psicólogo complementaría la administración de psicofármacos con la terapia psicológica.

En el caso de problemas mentales graves, con alteraciones graves de comportamiento y la conducta que claramente pueden necesitar una primera intervención farmacológica nuestra primera consulta debe ser al psiquiatra. Si, por el contrario, notamos que no estamos bien mentalmente (ansiedad, depresión, angustia, etc.) y que quizá necesitamos ayuda para gestionar nuestra situación y nuestras emociones acudir de primeras al psicólogo puede ser lo más adecuado.

En caso de no tener claro a quién acudir con un problema mental podremos consultar tanto al psicólogo como al psiquiatra. La profesionalidad de ambos debe estar por encima de rivalidades mal entendidas y ser los suficientemente honestos como para que deriven el caso hacia el otro especialista, o para que trabajen de forma colaborativa en caso de ser necesario. Un psicólogo no debe dejar sin la medicación necesaria a un paciente si lo considera necesario, igualmente, un psiquiatra debe confiar el tratamiento de psicoterapia al psicólogo.

Maltrato psicológico: ¿cómo afecta a los niños?

Maltrato psicológico cómo afecta a los niñosEl maltrato psicológico en los niños, también denominado como abuso emocional, constituye un problema importante de desprotección infantil. Uno de los principales obstáculos para abordar y poner freno a una situación de maltrato psicológico es la dificultad que puede presentar identificar un caso de abuso emocional. Al contrario que los casos de maltrato físico o abuso sexual, una situación de maltrato psicológico en niños resulta más complejo de identificar y valorar, tanto por las personas cercanas al niño (otros familiares o allegados) como por la propia administración y sus servicios sociales.

Para que un niño se desarrolle de forma adecuada tanto físicamente, intelectualmente, como emocionalmente, necesita un entorno familiar que le permita y le facilite las condiciones adecuadas para que esto se produzca. En ocasiones se identifican comportamientos por parte de los padres o dentro del seno familiar que pueden resultar negativas para el correcto desarrollo emocional de los niños. En la mayoría de los casos son los profesionales de la salud (médicos pediatras), servicios sociales, o profesionales de la enseñanza (profesores, maestros y educadores) los que identifican relaciones paterno-filiares que pueden resultar dañinas, más allá de la negligencia, para el bienestar psicológico de los niños y su correcto desarrollo.

¿Qué factores pueden indicar que un niño sufre maltrato o abuso emocional?

  • Carecer de una figura primaria de apego para el desarrollo emocional y afectivo, además de interferir en su capacidad para relacionarse socialmente.
  • Actos llevados a cabo en el seno familiar que puedan provocar un daño emocional al niño:

ü Control excesivo y restricción de movimiento.

ü Patrones de rechazo, discriminación, ridiculización, inducir sentimientos de culpa y miedo, amenazas, y, en general, cualquier actuación o comportamiento hostil hacia el niño que no sean de carácter físico.

El maltrato psicológico tiene efectos en el desarrollo afectivo, social y moral de los niños y en etapas posteriores

Un elevado número de estudios académicos han identificado una variedad de dificultades de tipo emocional, de comportamiento y desarrollo cognitivo en niños que han sido víctimas de maltrato psicológico. Y es más, estas dificultades se mantienen durante la adolescencia y perduran en la madurez.

En algunos estudios, incluso se ha señalado que los niños víctima de maltrato psicológico presentan más dificultades en las distintas áreas de su desarrollo (afectivo, intelectual y social) que niños víctimas de otros tipos de desprotección (abuso físico, abuso sexual o negligencia) a lo largo de las diferentes etapas de su desarrollo vital.

El maltrato psicológico infantil suele presentarse asociado a otras formas de maltrato pero también de forma aislada. Identificar los casos por parte de profesores, servicios sociales o personas cercanas al entorno familiar junto con una pronta actuación e intervención terapéutica es fundamental para garantizar la seguridad y bienestar emocional del niño.

Discusiones de pareja ¿Un problema o algo normal?

Discusiones de pareja un problema o algo normalHay muchas parejas que discuten continuamente y otras que apenas discuten. Discutir es algo común de la vida en pareja y no por ello eso es sinónimo de que la relación irá mal. Las discusiones son puntos de vistas contrarios, que acaban siendo discutidos. Que tu pareja opine diferente a ti, no significa que tú lleves la razón o sea ella quien la lleve, simplemente no opináis igual. Pero depende de las discusiones o la frecuencia de ellas, éstas pueden ser algo normal o suponer un problema.

¿Cuándo saber si las discusiones entre parejas suponen un problema?

Entre dos personas que conviven juntas siempre habrá malos entendidos, nada que no se pueda solucionar con una reconciliación luego ¿Pero qué pasa cuando estos malos entendidos se convierten en algo más? Muchas veces las parejas discuten muy a menudo y faltándose al respeto. Es ahí cuando la discusión deja de ser un choque de opiniones para convertirse en un problema. Además, si estas discusiones a gritos y con faltas de respeto son continuas, estamos ante un problema de pareja.

¿Cómo evitar que las discusiones se conviertan en un problema?

A veces siempre estamos echándole la culpa al otro de haber llegado a este punto, pero aquí no se trata de buscar culpables, se trata de solucionar el problema poniendo cada uno de su parte y ayudándose. Entendiendo el por qué habéis llegado hasta ese punto. Por eso, muchas veces, si queremos salvar nuestra relación y no acabar discutiendo siempre, lo mejor es visitar a un profesional que nos ayude y aconseje cual es la mejor terapia para solventar estas discusiones dañinas entre dos personas que se quieren y no quieren que su relación acabe por culpa de malos entendidos y discusiones continuas.

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