8 recomendaciones para convivir con el estres del trabajo

convivir con el estres naturalNo existe duda alguna de que todos hemos experimentado aunque sea una vez de estrés laboral. Si bien, muchos podemos disfrutar de nuestro trabajo, eso no es impedimento para sufrir de dicha enfermedad.

El estrés laboral es un mal que aqueja a un gran sector de la población, y es que, sin lugar a dudas, la mayoría de empleados vive con una gran presión causada por los salarios bajos, trabajos que no implican un reto, pocas oportunidades de promoción o la sobrecarga laboral.

Cuando esta enfermedad se vuelve crónica, es sumamente perjudicial para la salud de la persona. Es por ello, que psicologos han ofrecido 8 consejos para convivir con el estres laboral, de manera que, si tú posees o si sientes que estas a punto de subirte a este barco, estos consejos pueden serte de mucha ayuda.

- Registrar aquello que te estresa

Una de las mejores maneras de disminuir los síntomas es identificar aquello que nos afecta. Puedes llevar control de esto llevando un diario o una bitácora, en la cual, puedes incluir la fecha, el lugar, las personas, las emociones y sentimientos que atravesaste en ese momento.

- Responde favorablemente

No es un secreto que la mayoría de las personas recurren al alcohol como única solución para el estrés. En lugar de ello, trata de hacer ejercicio. Sal, corre, ve al gimnasio y libera toda tensión con tu cuerpo.

- Hábitos saludables

Tus horas de sueño deben ser respetadas al pie de la letra. Dependiendo de tu edad, es recomendable que duermas de 6 a 8 horas diarias. Así mismo, la ingesta de cafeína debe estar limitada a un par de tazas semanales y no más.

- Limites laborales y personales

Te podría parecer necesario el hecho de estar disponible las 24 horas del día, sin embargo, no lo es. Debes poner un límite entre tu vida laboral y personal. No contestes e-mails y llamadas cuando te encuentres en casa y dedica tu tiempo libre a la relajación.

- Descansar

El descansar como vía primordial para hacer llevadera esta enfermedad psicológica. Relajarse, tomar chocolate y leer un buen libro mientras se escucha su pista musical favorita es una gran manera de hacerlo.

- Pasar tiempo con la familia

Sin lugar a dudas, una de las mejores maneras para combatir el estrés reside en pasar un buen tiempo con la familia. Platica con ellos, pregúntales sobre su vida o vean una película. Verás como estos momentos opacan a los malos ratos.

- Hablar con tu jefe

No hablarás con él para realizar reclamaciones, sino para comentarle como te sientes. Así mismo, comunícale los datos que has recabado, tales como los momentos en los que te sientes así o las acciones que te llenan de presión.

- Buscar apoyo

Si bien, la familia es un gran apoyo para sobrellevar este problema, la presencia de un psicologo es necesaria, ya que solo el sabrá que tratamiento y estilo de vida puede ser mejor para ti.

Como se puede apreciar, la enfermedad del siglo XXI puede ser atacada y analizada de modo que se puede vivir con ella sin la necesidad de poner en riesgo tu vida o la de otros. Nuestra única recomendación es que te apegues a estos consejos y trates de vivir cada momento al máximo.

Once consejos para captar la atención de tu hijo

captar atencion hijosEn la fase del desarrollo de nuestro hijo que va desde los 2 hasta los 3 años de vida, será necesaria nuestra ayuda para lograr que aprendan a escuchar con atención.

Por lo general tendemos a repetir varias veces lo mismo hasta que, viendo que el niño no hace apenas caso, amenazamos con castigo. Esta “técnica”, según los especialistas, no es recomendable porque potenciamos que el niño no preste atención hasta que oye la amenaza.

Sin embargo, existen distintos consejos para captar la atención de tu hijo. Debemos ponerlos en práctica con paciencia y constancia, para lograr nuestro objetivo de que aprendan a escuchar:

• Debemos ponernos a su altura o bien cogerlo en brazos para subirlo hasta la nuestra. El objetivo es hablarle mirándolo directamente a los ojos. De poco valen los gritos si no nos mira. Es probable que esté en “otras cosas”. El contacto visual es básico para captar la atención del niño.

• Las órdenes deben ser concisas, claras y las debes expresar con seguridad de lo que estás diciendo, porque en otro caso, a tu hijo le resultará muy dificultoso entender tu mensaje.

• Tienes que estar convencido de lo que dices y absolutamente decidido a cumplir lo que digas. Así tu mensaje siempre tendrá veracidad y tu hijo aprenderá que sus papis no mienten.

• Utiliza las órdenes directas, en imperativo. Evita las preguntas del tipo “¿Quieres andar por la acera?” … es mucho más efectivo “Súbete a la acera, que por la calzada van los automóviles”

• Tenemos que cumplir nuestras promesas o advertencias, para que sepan que hablamos en serio. Hay que pensar lo que vamos a decir antes de hacerlo.

• Unidad de criterio entre los educadores. No discutir delante de los niños.

• Al principio, en vez de gritar o reñir, debemos guiarlos a que hagan lo que queremos y obedezcan.

• Avisa con antelación las órdenes importantes que vas a darle, para que lo tenga claro y no haya problemas.

• Asegúrate de que ha captado tu mensaje. Hazle preguntas para comprobarlo.

• Está demostrado que funciona mejor la motivación positiva utilizando el buen humor, que el grito o la riña. Además, no olvides dar premios ante el buen comportamiento.

• Importantísimo: predicar con el ejemplo.

¿Qué problemas soluciona una consulta de psicología?

problemas psicologiaRespecto a la profesión de un psicólogo y respecto a lo que este profesional de la salud trata en su consulta de psicología abundan los tópicos, los prejuicios y generalmente el desconocimiento.

En primer lugar, habría que dejar muy claro que no hay un único tipo de psicólogo, sino que dependiendo de su especialidad, estos tratarán patologías y problemas muy distintos. Están los psicólogos clínicos que trabajan en hospitales y clínicas, en muchas ocasiones junto con un psiquiatra, y que suelen tratar dolencias de la mente más graves y serias, que en muchos casos necesitan de prescripciones de medicamentos, seguimientos más constantes y, en algunos casos extremos, tratamientos más invasivos (operaciones, tratamiento con electricidad, etc.).

Sin embargo, estos psicólogos, quizás los que peor han sido retratados en la literatura y en el cine, no son los únicos, y tal vez sean los que lidian con los casos más raros y difíciles. Por supuesto, existe otro tipo de psicólogo, con otro tipo de consulta, que no tiene por qué ser la consulta de un psiquiátrico, ni mucho menos, y no por ello menos importante. Por si fuera poco, estos otros psicólogos también están especializados en la psicoterapias que van desde el Psicoanálisis, al Conductismo o la Terapia Gestalt.

Los psicólogos  se han hecho famosos en el cine por las terapias psicoanalítica, en las que los pacientes hablan y lidian con problemas como la depresión, la ansiedad, el control de la ira o el estrés laboral, casi siempre en películas de corte cómico. 

Los psicólogos pueden tratar, ya sean en terapias individuales o en grupo, patologías más graves, como depresiones crónicas, trastornos de la personalidad, problemas de control y manejo de la ira o conductas antisociales (también conocidos como trastornos de adaptación), adicciones (ya sean a drogas, alcohol, sexo o incluso trabajo), trastornos obsesivos compulsivos, fobias u otros trastornos de ansiedad.

También hay psicólogos que tratan problemas relacionados con el aprendizaje y el desarrollo de los niños u otras problemáticas comportamentales o de carácter relacional.

Y, por último, también hay muchos psicólogos que sirven como mediadores. A veces se les conoce como psicólogos familiares y median entre parejas con problemas, familias en proceso de divorcio o ayudan a que los niños de familias desestructuradas se adapten lo mejor posible a sus nuevas vidas.

La automedicación en el área de la salud mental

automedicacionDesde un punto de vista médico y farmacológico, la automedicación es un hábito muy poco aconsejable ya que, por simple que nos parezca, puede que se convierta en el precedente del desarrollo de una adicción. Hoy día estamos habituados a consumir ansiolíticos, tranquilizantes, y medicamentos para provocar el sueño, sin prescripción facultativa. Esta realidad está alimentada por el ritmo de vida frenético que llevamos, en lo laboral y familiar.

En diversos estudios de investigación ha quedado patente que hay un elevado número de personas que creen que los ansiolíticos son inocuos y que los podemos controlar sin problema. Pero la realidad es que el consumo habitual de estas sustancias genera dependencia de los mismos y, por tanto adicción, a la vez que el organismo desarrolla mayor tolerancia, minorando sus efectos; esto hace que las dosis administradas cada vez tengan que ser más altas.

El número de personas que ven en las pastillas la solución a síntomas de ansiedad, estrés u otros trastornos de la conducta, es cada vez mayor. Debemos tener mucha precaución ya que esta solución es rápida, pero implica un alto riesgo ya que se puede llegar a la adicción. Además, el hecho de tener que ir aumentando paulatinamente la dosis, puede llegar a ser tóxico e irreversible para nuestro organismo. En menor medida, también existe el riesgo de tomar una dosis letal en un momento de crisis puntual.

Como norma general, para evitar la automedicación en el área de la salud mental, se recomienda consultar siempre al médico especialista, ante la aparición de los primeros síntomas. En situaciones de estrés y ansiedad, él procurará atajar el problema de forma integral, descubriendo las causas que lo motivan y no atacando solamente los síntomas con que se manifiestan.

Será nuestro médico quien planifique y dosifique adecuadamente la ingesta de medicamentos para que no sean tóxicos ni perjudiciales, dependiendo de nuestra edad, estado de salud y el trastorno que padezcamos. Casi tan importante o más que empezar el tratamiento, es la forma y pauta en que lo iremos dejando, ya que si cortamos a nuestro criterio el consumo, podemos provocar efectos muy graves en nuestra propia salud. Debemos perder el miedo a consultar y confiar en el criterio de nuestro médico, ya que él sabrá cómo ayudarnos de la forma más apropiada, efectiva y beneficiosa para nuestra salud.

Síntomas por los que acudir al psicólogo

sintomas para acudir al psicologoSegún los expertos, el 95% de nuestro sufrimiento es innecesario y, sobre todo, totalmente evitable. Pero quizás seguimos pensando que para acudir a un psicólogo hay que padecer alguna enfermedad o presentar algún síntoma extremadamente grave. La realidad no es esa y la recomendación más útil es que nos pongamos en manos de un profesional, cuando experimentemos algún síntoma que nos indique que algo está mal.
Alguno de estos síntomas que nos deben animar a acudir al psicólogo, son los siguientes:

  • Con frecuencia perdemos el control de nosotros mismos y de nuestras emociones, dejando que éstas nos dominen. Actuamos de manera impulsiva, no pensando en las consecuencias de nuestros actos. Hablamos de rabia, tristeza, ira o dolor, etc., más allá de lo que un momento puntual de tensión o el estrés puedan provocar.
  • A veces aparecen lo que los técnicos llaman “síntomas psicosomáticos” y que corresponden al efecto del mecanismo de autodefensa, con el que nuestro propio cuerpo nos dice que algo no está funcionando bien: dolores de cabeza, en el cuello o en las extremidades. Estos síntomas pueden ir acompañados, entre otros, de sudoración, aumento del ritmo cardíaco, ansiedad o presión en el pecho.
  • Perder la noción del tiempo y, literalmente, no saber en qué día o mes estamos, quedarnos en blanco olvidando lo que estamos haciendo en ese mismo instante, o sufrir olvidos de tareas importantes.
  • Si nos encontramos en medio de una situación límite que exija tomar una decisión, como puede ser un problema laboral, con nuestra pareja, con nuestros hijos, etc…
  • Si tenemos que asumir alguna situación inesperada y sobrevenida que nos impacta: muerte de un ser querido, diagnóstico de una enfermedad grave, noticias que cambien nuestra realidad cotidiana, etc…
  • Si pensamos que todo lo que nos rodea es negativo, o que todo el mundo está en nuestra contra y nadie nos quiere.
  • Si no podemos superar emocionalmente y desconectar de algún hecho traumático ocurrido en el pasado, o no logramos manejar alguna situación en nuestro día a día, que nos supera y sobrepasa.
  • Si pensamos que la vida no vale la pena y hemos perdido la esperanza, cayendo en la desesperación.
  • Si actuamos de forma agresiva, sintiendo la necesidad de que para todo hay que gritar.

Como conclusión, debemos adelantarnos a las situaciones extremas y, si notamos alguno de estos síntomas (existen más) y no logramos revertir la situación por nuestros propios medios, es totalmente recomendable acudir al psicólogo para que nos ayude a superarlos.

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