Cómo superar la ansiedad social: pasos para sentirte más seguro

Seguro que en alguna ocasión has oído hablar del término «ansiedad social», o incluso puede que la estés padeciendo tú o alguien de tu entorno sin saber ni tan siquiera de su existencia.

Desde nuestra Clínica de psicología Ismael Limones, queremos hoy adentrarnos en este tema para dar a conocer algunas de las características propias de este tipo de trastorno, intentando así aportar algo de luz descubriendo de qué se trata y compartiendo algunas fórmulas capaces de ayudar a superarlo.

Ansiedad social: superar las barreras que bloquean la interacción con los demás.

La ansiedad social es un tipo de ansiedad en la que la persona afectada siente miedo incontrolable a situaciones en las que tenga que tener algún tipo de protagonismo como entablar conversación o interactuar con alguien desconocido, verse expuesto a miradas o valoraciones ajenas. Situaciones tan cotidianas como formular una pregunta en clase, solicitar información en un establecimiento, hablar en público, conocer a personas nuevas, acudir a una cita, entrevistas de trabajo…serán un mundo para ellas.

Todas estas circunstancias antes expuestas es muy normal que produzcan nervios o inquietud. Sin embargo se transforman en ansiedad social cuando la persona se paraliza con el sólo hecho de pensar que tenga que verse en alguna de esas situaciones u otras similares.

Algunos de los síntomas propios de la ansiedad social son:

  • Tensión y rigidez muscular.
  • Mareos y temblores
  • Dificultad para respirar.
  • Sudor.
  • Náuseas.
  • Mente en blanco.
  • Incapacidad para articular palabra.

Es entonces cuando, para evitar encontrarse ante esas situaciones, la persona reacciona eludiendo lo que ella considera un problema, y con una baja autoestima, se aísla y pierde todo tipo de habilidades sociales para afrontar vivencias tan básicas y habituales como:

  • Usar un baño público.
  • Preguntar quién es el último en una fila.
  • Ir a clase.
  • Practicar deportes de grupo.
  • Entablar conversación con desconocidos.
  • Comprar en los comercios.
  • Entrar en lugares muy concurridos.
  • Mirar a la cara mientras habla o hacerlo con voz muy baja y cabeza agachada.
  • Aceptar invitaciones a bodas, cumpleaños, comidas de empresa…

Pero, ¿Por qué se comporta una persona así?, ¿Cuál puede ser el origen o la causa de ello?

  1. El factor hereditario podría ser una explicación.
  2. Traumas anteriores: vivir situaciones impactantes, desagradables, traumáticas como los abusos, el acoso escolar, malos tratos…
  3. Forma de ser: si se es tímido o introvertido y no se ayuda a sobrellevar esa tendencia todo puede ir a más y derivar en este trastorno.
  4. Complejos: saber que se tiene un físico con alguna característica que acompleje o que sea objeto de miradas o diferencias físicas notables con respecto al resto (cicatrices, minusvalías físicas, tartamudez, tics, alopecia…)
  5. Retos académicos, laborales o profesionales que nos sobrepasan, que nos hacen estar inseguros y con miedo al fracaso público.

Y ¿Cómo se trata? ¿Qué actuaciones podemos llevar a  cabo para mejorar y paliar esta situación?.

  1. Recurrir a un profesional: para ello la persona debe ser consciente de que tiene un problema y sobre todo disponer de la voluntad para salir de ello. Las psicoterapias en ocasiones van acompañadas de la necesidad de tomar determinados fármacos que ayuden contra la depresión, el estrés, la angustia, la ansiedad…
  2. Buscar apoyo en personas cercanas: Verbalizar con alguien de confianza este problema puede ayudar a sentirnos seguros, apoyados y a pedir ayuda.
  3. Técnicas de relajación: aprender a controlar estrés, nervios extremos, bloqueos mediante técnicas de respiración, meditación y relajación que nos preparen para afrontar situaciones que nos hacen sentirnos ansiosos y angustiados.
  4. Comenzar por relaciones a pequeña escala: es bueno ir probando interactuar con grupos reducidos, incluso con una sola persona. Ir poco a poco, saludos, pequeñas conversaciones…para ir progresivamente probando las mismas actitudes en otros entornos, en grupos algo mayores…
  5. Terapias: existen grupos de personas afectadas por las mismas circunstancias. Las terapias de grupo dirigidas por psicólogos y terapeutas ayudan a interactuar entre iguales sabiendo que quienes te escuchan padece tus mismas situaciones, por lo que la empatía es alta y la relajación a estar integrado y desinhibirse es mayor. Aquí se aprende a superar y enfrentar miedos, angustias, reconducir actitudes, ganar confianza en uno mismo o descartar pensamientos negativos.

En Ismael Limones te ayudamos si te encuentras en una situación de ansiedad social para lograr superar miedos y bloqueos que te impidan un desarrollo personal y profesional equilibrado y saludable.

 

Autor: Ismael Limones